La paradoja de las agencias de rating

¿Has visto el documental Inside Job? Si lo has visto, te habrás fijado en la escena en donde un juez cuestiona a las agencias de rating por haber emitido buenas notas a los paquetes de hipotecas subprime, que han desgastado la economía global de manera endémica. Las agencias, a su vez, alegan que no tienen ninguna responsabilidad sobre las notas que exhiben, o las decisiones que se toman a partir de ellas. Es decir, según las mismas agencias, no hay que fiarse de una agencia de rating para tomar una decisión.

Entonces, ¿para qué están y por qué siguen? ¿Quién y cómo se configura la credibilidad de estas agencias? Leo titulares que me pasman, como Moody’s amenaza a España con rebajar su calificación crediticia. ¿Por qué España debería sentirse amenazada por una entidad que, además de no considerarse responsable de sus evaluaciones, es globalmente exenta de credibilidad?

El discurso de los últimos días del Gobierno Americano y su reflejo en la prensa parecen querer afirmar un papel de importancia de estas agencias americanas de calificación arbitrária. Ellos dicen que temen perder la calificación AAA, y la cuestión reside en ¿cómo es posible que hayan conseguido tal calificación con una deuda de más de 90% de su PIB? Por supuesto que estas agencias no se consideran responsables, pero que el gobierno exprese su “recelo” afirma la supuesta importancia que esta arbitrariedad supone para la economía global.

En definitiva, desean -de paso que no piensan pagar su deuda- recabar la confianza de sus agencias nacionales de rating en la gestión y control hegemónico de las decisiones de la economía global. Desean que esta arbitrariedad siga teniendo un papel discriminatorio a su favor, y según sus intereses. Al fin y al cabo, después de 8 años de Gobierno Bush sólo una calificación irresponsable y arbitrária es capaz de conceder la valoración AAA a los Estados Unidos. ¿O nadie se pregunta cómo la han logrado?

Este tipo de audioria y calificación debería ser competencia de los Estados, y no maniobras de un sistema parcial, desregulado y de cárteles, como la economía americana. ¿Quién habla con más propiedad de uno mismo? ¿Moody’s? ¿Qué credibilidad tiene Moody’s para acosar a los diferentes países cuando afirma que no tiene ninguna responsabilidad sobre las calificaciones que producen? ¿Por qué se siguen haciendo caso a estas agencias, y por qué los medios siguen haciendo un prestativo eco de sus funciones?

Por mucho que lo intenten, decisiones, convicciones, y conductas tienen un caracter no institucionalizable. La paradoja reside en que si las agencias mantienen el AAA a los Estados Unidos, acaban por perder la credibilidad que ya no gozan. A la vez, la preocupación americana afirma la importancia que tiene esta valoración, pues si es complicada con su presencia, mucho peor será -para ellos- si las agencias pierden por completo su rol. Como ves, en el mundo al revés todos pierden lo que no tienen.

Compra de rating

A través de este reportaje, se da constancia de las abusivas compras de rating y de la falta de credibilidad de estas agencias para el rol que están jugando en la economía. Ya es hora de que la prensa, los medios de comunicación, editores y lectores logren trabajar y pensar con una retórica menos inescrupulosa.

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