Papa Francisco: ¿vuelco del discurso conservador?

Una imagen se construye de sus interpretaciones. La nueva imagen del Pontificado se dará a través de las interpretaciones que la sociedad se disponga a asumir. Se tambalea el discurso conservador.

Lo que dignifica el papel del cura es la difusión de un mensaje, una imagen modélica, coherente con quien la transmite. Lo que dignifica el papel del jefe de la Iglesia y cabeza del Estado Vaticano es la difusión de un mensaje que sea sostenible y solidario con la coyuntura política actual. Es un mensaje político, pues se trata del mensaje de un jefe de Estado, aunque se critique el clericalismo. Y es religioso, porque esta es la esencia milenaria en la cual radica la fundación del Estado que representa y su influencia histórica y cultural en el mundo. Por eso, al observar este primer viaje del Papa Francisco a Brasil, no debemos perder de vista estas dos amplias perspectivas, pues entre ellas se involucra una quizás más llamativa: la perspectiva simbólica.

JMJ en Copacabana – julio de 2013

La Iglesia hoy tiene un líder que se ha despojado de todo lujo, que ha optado por seguir siendo, en la medida de lo posible, un hombre modesto que se ha desapegado de todos los símbolos que caracterizan su rol: el oro, las vestimentas, el trono, su residencia. Trata de recuperar una credibilidad eclesiástica muy debilitada por los escándalos en el Vaticano y una moral que debe valer por sus propias acciones.

Llegados a este punto, nos preguntamos: ¿por qué ha elegido Brasil para su primer viaje? 

En primer lugar, Brasil es un país que aporta una gran acogida. Se trata de una cultura acostumbrada a los eventos multitudinarios, con mucha alegría, optimismo, y probablemente, la mayor población cristiana mundial. Brasil ha sido, por todo eso, el lugar idóneo para un primer viaje papal. Y sus circunstancias son muy interesantes: la cantidad de creyentes católicos ha descendido, mientras la población evangélica ha aumentado considerablemente. Tales iglesias proponen un sugerente “evangelio de la prosperidad” y cuentan con una participación política nada desdeñable.

Son iglesias de corte neopentecostal, consideradas en algunos países “sectas peligrosas” y que han logrado cubrir la laguna social en donde la Iglesia Católica no quiso entrar y en donde los gobiernos tampoco llegan. Esta es una importante razón por la que la llamada del Papa Francisco a que los curas dejen el clericalismo y vayan hacia el pueblo, se haya hecho imprescindible como autocrítica. “La Iglesia es una mamá”, ha dicho.

“¿Quién soy yo para juzgarlos?”

Para que la Iglesia logre ir hacia el pueblo hace faltan un Pontificado que promueva reformas estructurales, políticas, con propuestas muy positivas. Una de ellas, según comenta el Papa en la entrevista concedida en el vuelo de vuelta a Roma, ha sido la necesidad de la formulación de una Teología de la Mujer. Son muestras, que junto a su postura hacia los homosexuales, buscan señalar la hermandad frente a la exclusión y el odio que la propia ideología cristiana y otros fundamentalismos religiosos han sembrados durante sus historias en base al machismo y al patriarcado y que constituyen la médula del discurso conservador.

Todo parece indicar -y es una frase bonita de escribir- que estamos ante de un Papa feminista, comprensible con la libertad sexual y los movimientos sociales. Y precisamente en el actual contexto sociológico brasileño, sus declaraciones han sonado muy bien. En el mes de junio, la Comisión de Derechos Humanos de Brasil, presidida por el pastor evangélico Marco Feliciano, ha aprobado el polémico proyecto de “la cura gay” -en contra de las resoluciones del Consejo Federal de Psicología de no ejercer tratamientos de reversión de sexualidad. La decisión ha generado numerosas protestas que han puesto más leña al fuego de las manifestaciones de mediados de junio. El proyecto ha sido finalmente archivado por la Camara de Diputados a principios de julio.

Papa en coche abierto

En medio a las posturas polémicas, homófobas y machistas de los líderes evangélicos, que buscan la división, crispación y el chantaje político -que amenaza cambiar la opinión de sus “posibles votantes”-, el mensaje de Francisco ha hecho un contraste tranquilizante que ha trascendido al mundo. Ha pedido a los jóvenes que sigan luchando en contra de la corrupción, ha apoyado las manifestaciones, y en un tono muy discreto se posiciona al lado del establishment, cuando demuestra tolerancia y comprensión hacia la libertad sexual, ya que ésta no es considerada ni una enfermedad, ni un crimen, sino un derecho recogido en la Carta de los Derechos Humanos de la ONU de manera implícita, y de manera explícita en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

papa-francisco-brasil

El “hay que integrarlos [a los gays] a la sociedad” del Papa habrá que entenderlo como un “no hay que excluirlos” de la misma, pues los gays ya se encuentran perfectamente integrados en la sociedad hasta el preciso momento en que gobiernos, religiones, ideologías o represores tratan de privarlos de su libertad sexual, y con ello al conjunto de la sociedad.

Puestos a ser políticamente correctos, he aquí un Papa que se permite una imagen en concordancia con los tiempos. De nuevo, si el nuevo Papado genera confianza moral, eso es algo que lo decidiremos entre todas las interpretaciones que vayamos haciendo de sus manifestaciones, que de momento son meramente simbólicas. Si va a lograr limpiar el Vaticano de la corrupción, dos mil años de Historia atestiguan que es humanamente imposible. No obstante, cambiar el guión con un poco de aire fresco y ablandar así el discurso conservador occidental es, como se percibe, mucho más inteligente.

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