The Neon Demon (2016)

‘The Neon Demon’ (2016). ¿Vale la pena?

Danielle Cruz Por Danielle Cruz
3 Min lectura
La última película de Nicolas Winding Refn no ha dejado a nadie indiferente. Es más, genera un importante debate en torno a la idea de belleza

Una chica se va la Los Angeles para empezar una carrera como modelo. Es huérfana, menor de edad y se cree sin talento, pero piensa que con su belleza podría conseguir ganar dinero. Así que hace un book con un amigo fotógrafo y se presenta a una agencia. La cogen de inmediato. En el complejo mundo en el que se encuentra todos tienen sentimientos contradictorios hacia Jesse (Elle Fanning, 1998) pero ella no parece entenderlo. ¿Qué es ese atractivo que produce tanto deseo?

“La belleza no lo es todo. Es lo único”, dice uno de los personajes de la última película de Nicolas Winding Refn (Drive, Solo Dios perdona). Cierto o no, el aforismo lleva a la reflexión. Sin embargo, pese a que nadie se haya quedado indiferente en su presentación en Cannes, las opiniones siguen estando muy divididas. Desde luego se puede leer la película de muchas maneras, pero la mala leche de la crítica es del todo injustificada.

Ver o verla, esta es la cuestión. Veamos por qué The Neon Demon sí vale la pena.

El espectáculo estético es evidente y de gran calidad. Formalmente, la película es bella como su protagonista, las actuaciones son muy buenas, la fotografía impresiona. Abundan la simbología y las metáforas. Pero es la mezcla de géneros la que produce sorpresas. Unas cuantas.

Nos hace recordar a El perfume de Patrick Süskind.

El debate estético de fondo parece cuestionar la relación platónica entre lo bello y lo bueno: desde la idea de perfección y sus formas geométricas, nos trasporta hacia el instinto más nauseabundo del deseo humano. ¿Qué es la belleza que se piensa entonces en esta industria que no sea poder? ¿Pero qué hace que este poder se manifieste? La dulzura y la inocencia están en el juego en una lucha por la supervivencia, y NWR lo plasma com mucha literalidad la dimensión simbólica y psicológica. Es, como mínimo, interesante.

“¿Qué eres, Jesse?”, le pregunta su amigo. Jesse le contesta que solo quiere ser ella misma. Tanto la pregunta como la respuesta son pertinentes, pero la respuesta es tan significativa como las circunstancias que la devoran. Vale la pena.

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Es editora de elemmental. Doctoranda en Comunicación. Estudió Edición y Filosofía. Amante del arte y los nuevos medios. Estuvo antes en el Cultura/s del diario La Vanguardia.