Pelucas: «Intento mantenerme abierto a todo en el arte, conocer siempre me aporta más puntos de vista»

María von Touceda Por María von Touceda
14 Min lectura
El artista gallego nos habla de su carrera, su imaginario y de su experiencia en México

Pelucas aka Pilas Bubbles (Vigo, 1980) es un artista que ha internacionalizado su imaginario personal a través de sus diversos trabajos de arte urbano, instalaciones, cerámicas y pintura, recreando su propio universo para el disfrute de todo lo que queda de la humanidad.

Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Vigo, él basa su trabajo en experiencias vitales y en la observación de lo que le rodea, haciendo hincapié en la naturaleza.

Pelucas ha forjado una mitología propia. Además de comunicarse a la perfección a través de todas las técnicas, ha creado un lenguaje propio con cromatismos y volúmenes que asombran a cualquier espectador que se encuentre ante sus obras. No se pueden hacer analogías sobre el trabajo de Pelucas puesto que éste sólo es comprable consigo mismo. Su originalidad rompe los límites de todo lo que hemos conocido hasta ahora. Hablamos con él sobre su vida y obra.

 

 

 

Pelucas, Paisaje sin pelusa pura, Vigo, 2018. Cortesía del artista

 

 

 

P. Tus intervenciones urbanas son reconocidas mundialmente. ¿Es fuera del museo dónde más se da a conocer a un artista?

R. Depende de miles de cosas, no se puede comparar, hay infinitos circuitos, dimensiones y niveles de fama o no fama. Es diferente pintar en la calle en Vigo o en Manzaneda que en Londres o Miami, pero hoy con Internet todo parece estar en la misma ciudad, en cityphone. Está claro que pintando en la calle llegabas a un público diferente, quizás con menos conocimiento de «arte» y por lo general más crítico en otros aspectos. Hasta ahora no he buscado darme a conocer sino la calidad en mi trabajo.

 

 

 

Pelucas, Gentrivecinos de Analco, Puebla, México, 2018. Cortesía del artista

 

 

 

P. Muchas de tus obras urbanas están en México, ¿qué te une a ese país?

R. Es una larga historia. Más bien no es lo que me une, sino en principio lo que me desligó de Galicia y mi pinche país. Me fui allí en 2011 sin ver el mapa, sin conocimiento de nada, con 500 euros y me quedé. Efectivamente descubrí que había muchas cosas en común. Me siento mexicano, identificado con la humanidad sin límites que allí veo, con su naturaleza y el pueblo indígena que el turismo está destruyendo. También encontré el amor por la naturaleza y a mí mismo que me tenia muy olvidado. Gracias, Virgen María.

 

 

 

Pelucas, El amor sin esperar una lanza ahumada. fatTulum, México, 2019. Cortesía del artista

 

 

 

P. Las instalaciones que creas son alucinantes, en el más amplio sentido de la palabra. Haces que tu universo envuelva al espectador como en la especie de viaje lisérgico. ¿Hay algún límite entre tu imaginación y el delirio?

R. No, cuando entro en los registros akáshicos 1 no hay ningún límite. Yo no lo llamaría delirio. Se trata de un reflejo de la información que nos rodea. A veces un vómito, una catarsis, una limpia y otras veces un intento por ordenar toda la basura que tenemos en casa. Siempre me gustó sorprender, provocar, agradar también, que el espectador se identifique de golpe. Llegar a su alma, divertirnos.

 

 

 

Pelucas, El abuso de uno mismo en un lugar frío. Instalación en Heidelberg, Alemania, 2019. Cortesía del artista

 

 

 

P. Has elevado a la categoría de icono a los cigarrillos rubios y a los ladrillos. ¿Qué significan para ti estos objetos tan recurrentes en tus trabajos?

R. Empecé a pintarlos en la calle sobre el año 2000, por Vigo y ciudades de España. También el móvil hablando con una persona. Esos tres fueron los principales, veía que tenían mucho peligro. Eran objetos morfológicamente bellos pero demoníacos. En realidad estaba humanizándolos para que la gente se identificase como uno de ellos. Un aviso de lo que iba a venir, supongo. Su significado creo es fácil. Se lo dejo a la gente que los disfruta. No me gusta hablar de lo que hago, lo dejo abierto para que cada uno saquen sus propias conclusiones. Quién maneja a quién, el humano al objeto o viceversa: esa era la idea básica.

 

 

 

Pelucas, Mural, Ciudad de México, 2019. Cortesía del artista

 

 

 

P. Hace poco te han seleccionado para la bienal de cerámica de Corea. ¿Qué aporta esta técnica a tu universo personal?

R. Sí, me han seleccionado gracias a Emilia que me animó a presentarme. Me gusta conocer nuevas técnicas y cambiar de estilo, no soy capaz de hacer siempre lo mismo, es imposible. Soy muy nervioso e inquieto, ¡un infierno! Intento mantenerme abierto a todo en el arte, conocer siempre me aporta más soluciones y puntos de vista. Mi especialidad es la escultura, así que la cerámica me salvó la vida después de una enfermedad que tuve. Me apasiona el volumen.

 

 

 

Pelucas, Contra el viento y apostando, 2017. Cortesía del artista

 

 

 

P. También has realizado unos sorprendentes retratos dejando patente tu dominio de la pintura más clásica sin perder tu personalidad. ¿Quiénes son estos afortunados modelos?

R. [Risas] Son amigos de Valladolid (Yucatán), el pueblo donde vivo en México. Quiero Saludar a Tey Stiteler que es una de ellas [risas]. Creo que cualquier técnica se puede comprar o aprender, por eso me enfoco más en la idea o energía. Esta parte hoy es la que me mueve en el invento del arte. El realismo es una técnica que la gente cree que es difícil pero es muy fácil. Es copiar una imagen.

 

 

 

Pelucas, Jon y Dorian, Valladolid, Yucatán. Cortesía del artista

 

 

 

P. ¿Cómo ves el panorama artístico en Galicia?

R. ¡Aquí hay Panoramix! A veces me da lástima hablar de esto. El nivel de arte es excelente pero es deprimente la de caciques e ignorantes que manejan las instituciones, museos y galerías, sobre todo en Vigo. Aquí los artistas estamos paralizados, tenemos que renegar y escapar. ¡Aquí sí nos obligan a beber! Por un lado, eso alimentó la parte underground del arte gallego, que no está mal a nivel creativo, pero podría ser mucho mejor para todos si se delega en expertos del arte y no en incultos.

 

 

 

Pelucas, Bosque amarillo en pelotas, 2017. Cortesía del artista

 

 

 

P. ¿En qué país, de todos en los que has pintado, sientes que valoran más la figura del artista?

R. En casi todos menos en España. Me han tratado con respeto y admiración en Francia, Alemania, México, Marruecos… Para ellos el arte es muy importante para el crecimiento de un pueblo y de la persona. Esto eleva mi creatividad y positividad para nuevas visiones no estancadas.

 

 

 

Pelucas, Mural en Kassel, Alemania, 2019. Cortesía del artista

 

 

 

P. ¿Qué no te han enseñado en tu facultad de Bellas Artes y sí te hubiese gustado que hiciesen?

R. Iba a decir una burrada… [risas] Pues muchas cosas, en general poco aprendí dentro del edificio y mucho más fuera. Se echa de menos alguien que te enseñe la verdad sobre el arte. Un investigador, un destripador, muchos están o vienen ya domesticados con lo académico y el arte de museo o conceptual, una pena.

 

 

 

Pelucas, Discordia en la mentira vegetal, 2018. Cortesía del artista

 

 

 

P. ¿Tienes alguna rutina para trabajar?

R. Buf… Necesitaría mucho tiempo para contestar estas preguntas. Pues es difícil, tengo muchos métodos diferentes. Estoy más pendiente del contexto y situaciones que de crearme un método propio. Tengo varias opciones: ¡mi método es el presente, pues! No tengo taller. Bueno, ahora que estoy por Vigo estoy en el Taller Tinglao de cerámica con mi maestra Emilia Guimerans. Me levanto con mucha calma y pues depende del día empiezo a modelar el barro o reciclo ya piezas modeladas. Otro método que me gusta mucho es el de poner todas las cosas que me encuentro en la basura y componer con lo que tengo, como un juego de Tente, dando paso a la intuición y al error.

 

 

 

Pelucas, Chicocheísmo, Muros en blanco. San Miguel de Allende, México, 2018. Cortesía del artista

 

 

 

P. ¿Recuerdas cuál fue la exposición que visitaste que más impacto te creó?

R. Sí, te digo dos: la del museo de pintura flamenca de Bruselas y el amigo portugués que se pone en la puerta del banco a vender sus dibujos.

 

 

 

Pelucas, El manglar despues del parpado. Acrílico sobre tela, 4 m x 3 m, 2018. Cortesía del artista

 

 

 

P. ¿Cuáles dirías que son tus referentes?

R. Pues muchos, pero sobre todo antes de Internet: los cómics que leía de pequeño y los dibujos de TV, Obélix, Filemón, Shongoku, en fin, los años ochenta. Pero sobre todo la naturaleza, los insectos y la religión. Es lo único que me parece superior, es el arte puro.

 

 

 

Pelucas, Palito Perfecto, 2010. Cortesía del artista

 

 

 

P. ¿Cómo valoras tu relación con el mercado del arte?

R. Hasta hace un año pésima. Me cuesta pensar que lo que hago tiene un precio, pero eso está cambiando. He tenido más malas que buenas experiencias con galeristas y comisarios. Mi fuerza, ánimo y moral cayeron en partículas varias veces por los suelos y esto para crear es destructivo, así que estoy a una neurona de dejarlo todo [risas]. ¡No tengo valor para hacerlo! Ahora trato de buscar un equilibrio y siempre disfrutar.

 

 

 

Pelucas, Search Cosmos, Colégio Divino Salvador, Vigo, España, 2018. Cortesía del artista

 

 

 

P. ¿En qué estas trabajando ahora?

R. Gracias por no decir la palabra «proyecto» [risas]. Pues tengo varios frentes abiertos: estamos investigando unas nuevas cerámicas hechas a mano en Vigo, en el Tinglao. Además estoy decorando varios garajes por la ciudad y pronto quizás volveré a Alemania a pintar un tanque. Y también quiero empezar a hacer mis primeros dosieres, organizar todo mi trabajo. Me llevara meses o siglos. Sigo buscando patrocinadores para mi proyectil de hacer el camino de Santiago disfrazado de Michael Jackson.

 

 

Puedes ver más obras de Pelucas en su página web y en su perfil de Instagram.

  1. De la Wikipedia: “En teosofía y antroposofía, los registros akásicos son un compendio de todos los eventos, pensamientos, palabras, emociones e intentos humanos que hayan ocurrido en el pasado, presente o futuro”.
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Crítica de arte contemporáneo y escritora. Es autora de las novelas 'Crítica del vicio' (2016) y 'Coito Ergo Sum' (2019), ambas publicadas por La Marca Negra Ediciones.