‘Vacas’: un paseo por el Cantábrico

Begoña R. Orbezua Por Begoña R. Orbezua
9 Min lectura
‘Vacas. Road novel’ es la cuarta novela del escritor y editor José Bocanegra

Bocanegra nace en 1977 en Murcia y se cría en el barrio obrero de San Javier. Se aprecia claramente en sus textos su formación académica, esa carrera de Filología Hispánica que el autor se paga con diferentes empleos, como camarero o albañil. Tras finalizar los estudios, Bocanegra decide marchar al Reino Unido. De su paso por la ciudad de Londres nace Historia de una persecución, su primera novela corta, en la que aparece ya el simbolismo hacia el que tiende el escritor y que se aproxima al género negro.

En 2012 publica 99 maneras de acercarse a un tigre, lo hace en colaboración con el artista Mario Franco y el resultado es una obra peculiar que combina la imaginería de Franco con los poéticos y conceptuales juegos de palabras de Bocanegra.

En tercer lugar, publica, a través de un micromecenazgo, Corralejo, novela introspectiva de viaje, de mayor extensión que las anteriores y en la que el autor experimenta con una estilo cercano a la novela americana autobiográfica y al New Journalism. Corralejo va anunciando ya lo que vendrá con Vacas, la firme intención por parte del autor de dejar al “yo” narrador en segundo plano para cederle el protagonismo al paisaje y los personajes que van apareciendo en el camino.

Vacas es un relato autobiográfico, el viaje de Vincent, alter ego de José Bocanegra, durante el verano de 2017 por el Cantábrico. En esa aventura Vincent trabajará en diversas casas con distinta gente a cambio del alojamiento, con su coche, con su tabla de surf y su neopreno, y la entrañable y maravillosa perra Greta. Pensamos inmediatamente en las dotes de albañil del autor, adquiridas, imaginamos, en aquel empleo de los años de juventud. Es un texto muy breve, característica que le gusta de forma especial a Bocanegra y que buscaba para esta novela, teniendo como referente en ese sentido a Juan Rulfo con su Pedro Páramo.

En efecto, Vacas surgió de la idea premeditada del autor de narrar el viaje como mero observador, descriptor o transcriptor de la naturaleza y las personas de su alrededor. Así, Bocanegra planeó un viaje en solitario que le proporcionó las condiciones óptimas para la escritura: tiempo, soledad, lugares y personas desconocidas que poder mirar por vez primera, es decir, poder disfrutar del descubrimiento. Observar y escuchar se hacen fundamentales para él y su relato mezcla la experiencia cotidiana con la imaginación, fundiendo la literatura con el viaje.

Dice José Bocanegra, y se nota al instante en su texto, que se trata de un ejercicio de escritura libre que no tiene tema y que carece de objetivo, con el fin de experimentar libremente con el estilo, y huir del academicismo y la “novela útil” actual. Lejos de la construcción racional, medida y pesada hasta la extenuación, Vacas pretende retornar al juego. Lo hace a través de la alternancia de diferentes narradores, saltando de la primera a la tercera persona del singular, incluso desapareciendo para dar paso al discurso de los verdaderos protagonistas de la novela. Esa singular caterva de personajes que desfilan a lo largo de estas páginas.

Personajes de vidas curiosas de las que somos partícipes los lectores. Es curiosa también, en la línea de lo experimental y surrealista, la mezcla de estilos del texto, desde el narrar y describir más habitual, con frases elaboradas, al más libre y loco que puntúa saltándose las normas, no forma oraciones, no conjuga los verbos, juega con el monólogo libre, y quizás abusa de los puntos suspensivos, las onomatopeyas y las coletillas.

Una apuesta muy arriesgada que seguro no da lugar a una recepción indiferente por parte del lector, pero que lo cierto es que a ratos ralentiza el ritmo y dificulta la lectura de un texto bastante breve. Parece además que este deseo de experimentar con la escritura de José Bocanegra no se queda aquí y su idea es continuar en esta línea de armar literatura muy lejana a lo acostumbrado en la actualidad.

El otro gran personaje de la novela es el espacio, la naturaleza envolvente del norte de España, ese Cantábrico que Vincent va a recorrer en su periplo estival. Lugares fácilmente reconocibles para cualquiera que los haya visitado, y que además proporcionan a Vincent los momentos para él, en los que deja de ser testigo, reconecta con la naturaleza al más puro estilo transcendentalista.

No extraña, pues, encontrar un poema de Walt Whitman en la mitad del libro, como si fuera su eje. Dice Whitman en ese poema, titulado Yo, sereno: “yo, sereno, a gusto en la Naturaleza. Señor de todo o señora de todo, manteniendo la sangre fría en medio de cosas irracionales, Imbuido como ellas, pasivo, receptivo, silencioso, como ellas, Sabiendo que mi trabajo, mi pobreza, mi mala faena, mis manías y mis delitos no son tan importantes como creía. […] Yo, allí donde viva mi vida, oh, sentirme equilibrado frente a las contingencias”.

Toda una declaración de intenciones, sin duda. A medio camino entre el transcendentalismo, con su canto a la naturaleza y al hombre, que contiene el universo en sí mismo y el más puro surrealismo, surge una cantidad considerable de nombres conocidos a lo largo del camino.

Baudelaire, de alguna manera, nos acompañará también en esta aventura, como también lo hace Garcilaso de la Vega, que abre y cierra la novela con su “el arena quemaba, el sol ardía”. Y, por supuesto, Jim Morrison y el poeta Soren Peñalver, que protagonizan la trama secundaria.

Jim Morrison y The Doors no necesitan presentación. Puede que Soren Peñalver sí la necesite si el lector no es de Murcia. Peñalver, también murciano, cuyo verso (“El mar, única criatura que pudiera asumir tu vida poseyéndote”) encabeza el libro, es un poeta que no publica su obra pero es muy conocido en su tierra y se coló entre las letras de Bocanegra de manera mágica, por lo que José le abrió la puerta y le dejó pasar.

Y Greta, el dulce fantasma de la dedicatoria, la Ministra del amor, la bella Greta que acompaña a Vincent y que acompañó durante un tiempo a José Bocanegra, merece ser nombrada como otra personaje fundamental del relato. Ese relato que construye el autor con numerosos detalles sensoriales que transmiten al lector lo que vive Vincent.

Vacas. Road novel está publicada por La Marca Negra, una pequeña editorial de la que José Bocanegra es fundador y que ha publicado títulos como Coito ergo sum de María Von Touceda. Sin duda, ser editor le va a permitir a Bocanegra seguir experimentando con el lenguaje y la vida hasta dar con lo que desea. Mientras tanto, seguiremos acercándonos a los libros de este sello, pequeños y originales libros, con una edición cuidada y unas portadas preciosas.

José Bocanegra, Vacas. Road novel, La Marca Negra Ediciones, 2020. 136 páginas. 15€

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Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto y licenciada en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad de Granada. Es profesora de Literatura, dinamiza clubes de lectura y talleres de escritura.