Vuelve Juan Carlos Márquez con ‘Autoficción’

Begoña R. Orbezua Por Begoña R. Orbezua
8 Min lectura
El escritor bilbaíno disecciona con humor e ironía temas cotidianos en diez relatos inéditos

Tras cinco años sin publicar, Juan Carlos Márquez (Bilbao, 1967) vuelve con Autoficción, un volumen que recoge diez ácidos cuentos, en la línea habitual del escritor bilbaíno.

Juan Carlos Márquez es licenciado en Ciencias de la Información y Máster de Periodismo por el diario El Correo, ha trabajado para diferentes medios de comunicación, como la agencia EFE o el propio El Correo.

Se formó también en Dirección de talleres literarios por la Universidad Autónoma de Madrid, y hace algunos años aparcó definitivamente el periodismo para dedicarse en exclusiva a impartir cursos y talleres de escritura creativa y relato en la Escuela de Escritores de Madrid, ciudad en la que reside.

 

 

Márquez se dedica a la novela y al relato por igual, con el mismo ojo crítico y la misma pluma afilada; algo que no sorprenderá a nadie que esté acostumbrado a leerle en las redes sociales. El sentido del humor negro negrísimo es marca de la casa

 

 

 

Márquez se dedica a la novela y al relato por igual, con el mismo ojo crítico y la misma pluma afilada; algo que no sorprenderá a nadie que esté acostumbrado a leerle en las redes sociales. El sentido del humor negro negrísimo es marca de la casa.

Como novelista, cuenta en su haber con cuatro títulos (Los últimos, Resort, Lobos que reclaman la noche y Tangram) y cuarto es también el lugar que ahora ocupa Autoficción en su lista de libros de relatos (OficiosNorteamérica profunda y Llenad la Tierra).

No sólo ha ganado el premio Euskadi de Literatura 2012 y el Sintagma 2011, con Tangram ambos, sino que son varios los galardones que han merecidos sus cuentos. La razón es que el cuento es un campo que Márquez recorre cómodamente, es un espacio que conoce bien y eso es algo que el lector nota.

 

 

 

El escritor sabe cómo moverse en equilibrio entre la estrecha línea que separa lo cotidiano de lo surrealista, con mucho sentido humor y puntos de lucidez hiperrealista

 

 

 

El escritor sabe cómo moverse en equilibrio entre la estrecha línea que separa lo cotidiano de lo surrealista, con mucho sentido humor y puntos de lucidez hiperrealista. Dice Iván Repila en la contraportada que el autor “vivisecciona sin filtros el mundo contemporáneo con la sonrisa contagiosa del trepanador”, con una mirada cínica, divertida, cruel y atenta. Y es cierto, Juan Carlos Márquez no tiene piedad, pero atisbamos la ternura, a pesar de todo, entre las bambalinas de su escritura.

Estos diez relatos, aunque todos cortos, son de diferente extensión. “La sensación del parque” (en el que tres amigos se verán obligados a participar en un macabro juego, al más puro estilo de película de terror) es el más largo, con veintisiete páginas, y “Fírmeme aquí” (en el que una mujer quiere empeñar a su cuñado), el más breve, con apenas dos. Dos cuentos muy distintos, bastante locos, pero verosímiles, aun rozando la estrecha línea anteriormente mencionada, algo que comparten todos los textos que componen este libro.

 

 

Partiendo de la cotidianeidad, de lo que al lector le puede resultar más conocido y familiar, Juan Carlos Márquez disecciona la sociedad, presenta la realidad cruda tal cual es

 

 

 

Partiendo de la cotidianeidad, de lo que al lector le puede resultar más conocido y familiar, Juan Carlos Márquez disecciona la sociedad, presenta la realidad cruda tal cual es. Un hatajo de borregos estúpidos capaces de seguir apasionada y ciegamente a influencers, como le sucede al protagonista de “Redes sociales” mientras disfruta de unas vacaciones con su esposa en la playa. La vida misma.

“Autoficción” es el primer cuento de la colección, el que da título al libro y es otro reflejo de la disección mordaz de la realidad. En este relato Márquez se centra en un ambiente que conoce a la perfección, los talleres de escritura. En catorce páginas hace un resumen de las situaciones y los personajes tópicos que se dan en este tipo de lugares. Ya desde las primeras palabras aparece el sentido del humor cítrico de Márquez:

 

 

 

“Yo quería ser escritor, en lo más profundo de mi ser sentía la necesidad de serlo. Por eso decidí inscribirme en un taller de escritura. Me compré una libreta Moleskine y un rotulador Pilot de punta fina, y el primer día de clase, cuando el profesor nos dijo que nos presentáramos al resto del grupo, lo solté allí de pronto: quiero ser escritor porque siento en lo más profundo de mi ser la necesidad de serlo”.

 

 

 

Y como si fuera una declaración de intenciones, en esa dirección continúan los relatos que le siguen, que no dejan títere con cabeza, pero con un lenguaje impecable, pesado, medido, muchísima ironía y también ternura.

Así el lector conocerá a un activista que pretiende destruir los míticos toros publicitarios de Osborne, a las dependientas de una tienda de ropa de las de toda la vida, y a un viejo que recorre una y otra vez la línea circular del autobús, entre otros.

En esta ocasión, Juan Carlos Márquez ha publicado su Autoficción con Aristas Martínez, editorial fundada en 2010, y que cuenta en su catálogo con libros como La muela (2021) de Rosario Villajos y Constelaciones familiares (2020) de Ana Llurba. El ilustrador de la cubierta de Márquez es, por cierto, Pablo Gallo (La Coruña, 1975), pintor, ilustrador, videocreador y escritor.

Aristas Martínez dice ser una editorial fronteriza y periférica, que vive al margen de ruidos y furias, y que pretender conjugar contenidos originales con una estética capaz de transmitir y ser transparente.

La acción desde el perímetro ayuda a mantener las distancias y abordar la literatura con normalidad. Y es verdad que un poco de todo esto será lo que el lector encuentre en los cuentos que integran Autoficción de Juan Carlos Márquez.

 

Juan Carlos Márquez, Autoficción, 2021. Aristas Martínez. 112 páginas. 15,20 €

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Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto y licenciada en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad de Granada. Es profesora de Literatura, dinamiza clubes de lectura y talleres de escritura.