Julio Sarramián: «Nuestra vida está mediada por las pantallas, eso afecta a la forma de entender el paisaje»

María von Touceda Por María von Touceda
13 Min lectura
El artista nos habla de sus ideas alrededor del paisaje, la tecnología y el mundo del arte

El paisaje sigue siendo uno de los temas claves del arte. Los artistas siguen intentando explicar su contexto a través de la observación del medio natural, adaptándolo a los tiempos que vivimos. La naturaleza tiene todas las respuestas a las grandes preguntas que se hace el ser humano. Antes de Google y también después de él. Combinar el paisaje con la era de la información y del uso de las tecnologías es una ardua tarea con la que Julio Sarramián (Logroño, 1981) constituye el ‘corpus’ de su trabajo, convirtiendo sus pinturas e instalaciones en un discurso sobre la actualidad de gran potencia estética.

La obra de Sarramián, en esencia, no está lejos del espíritu decimonónico tal como lo entendía Friedrich. A esa mirada romántica, el artista riojano aplica un prisma contemporáneo. Y no solo lo hace a través del uso del color, también introduce fractales y puntos de vista que hablan de un acuciante siglo XXI.

 

 

El artista riojano plantea una lectura poliédrica de fogonazos cromáticos y reflejos impregnados en óleo. Una pintura situada en el intersticio de la figuración y la abstracción.

 

 

Julio Sarramián se encuentra ahora realizando su doctorado en Bellas Artes en Universidad Complutense de Madrid. Es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, estudios que completó con una beca Séneca en la Universidad de Santiago de Compostela y un intercambio internacional de filosofía en la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Ha expuesto en gran parte del territorio español y en países como Bélgica, Argentina, China y Portugal.

Ha sido premiado en numerosas ocasiones entre las que cabe destacar el 34º Premio BMW de Pintura en 2019. Del 16 de octubre al 20 de noviembre de este año 2021 tiene lugar su exposición Glitchland en Herrero de Tejada de Madrid. Se trata de su tercera muestra individual en esta galería.

La exposición se compone de una serie de pinturas en las que Sarramián retoma su investigación en torno a la idea de paisaje y a cómo lo percibimos, definimos y representamos.

En esta ocasión, el artista riojano plantea una lectura poliédrica de fogonazos cromáticos y reflejos impregnados en óleo. Una pintura situada en el intersticio de la figuración y la abstracción.

Hablamos con él sobre el paisaje y su poética, las disciplinas artísticas en las que se mueve, referentes y otras cuestiones que atañen al ámbito artístico.

 

 

 

Julio Sarramián, Dimensión fractal 24, 2021. Pintura sintética y óleo sobre lino. 100 x 100 cm. Cortesía del artista

 

 

 

P. En tu trabajo profundizas sobre la idea de paisaje desde varios puntos de vista –filosófico, científico, político y social– pero también desde el prisma tecnológico. ¿Qué supone para ti este contraste entre la naturaleza y algo tan artificial perpetrado por el hombre?

R. El concepto de paisaje está sujeto a su contexto cultural y, se puede decir, que en su esencia es una construcción cultural. La época actual se define, y se diferencia de otras, por la entrada global de Internet y el uso de las tecnologías de la información y comunicación. Hoy en día, nuestra vida está mediada por las pantallas y la hiperconectividad, y todo ello afecta a la construcción y forma de entender el paisaje y el territorio.

Comprender cómo nos relacionamos con el entorno, a partir de la dicotomía entre lo natural y artificial, nos puede llevar a prejuicios y errores, por lo que intento ver las cosas sin ese contraste o enfrentamiento. Nuestra forma de ver y relacionarnos con el mundo siempre ha estado marcada y definida por el uso de las herramientas. La técnica o la tecnología llevan a nuestro lado miles o millones de años, pero lo que diferencia esta época de otras, es que estas herramientas son más digitales que analógicas. Creo que la naturaleza del ser humano está mediada por sus herramientas, y éstas siempre han definido nuestra manera de relacionarnos con el mundo y de entenderlo.

 

 

 

Julio Sarramián, Dimensión fractal 13, 2021. Estampa (Galería Herrero de Tejada). Pintura sintética y óleo sobre lino. 180 x 300 cm. Cortesía del artista y galería Herrero de Tejada

 

 

 

P. Para tus trabajos utilizas la pintura, el dibujo, la fotografía y la instalación, ¿qué te aporta cada una de estas técnicas en tu discurso?

R. Cada disciplina me permite llegar a lugares distintos. Las diferentes «disciplinas artísticas» tienen en su esencia un «modo» de comunicar determinado y único, y esto, me permite transmitir mejor los proyectos en los que me involucro. Cada una aporta diversas posibilidades o narrativas, y en mi caso, me gusta tener a mano todas las herramientas posibles para desarrollar de la mejor manera posible un proyecto artístico.

 

 

 

Julio Sarramián, La riada. Topografía del cambio, 2021. Instalación. impresión digital sobre vinilo. 750 x 250 x 350 cm. Álamo negro, troncos y ramas. 250 x 700 cm. Cortesía de Sala Amós Salvador, Logroño. Foto: Rafael Lafuente.

 

 

 

P. En tus pinturas de fractales, ¿existe un código cromático que aluda a sensaciones determinadas?

R. El color tiene asociaciones psicológicas individuales, sociales y culturales. Me interesa representar códigos o valores cromáticos que guardan una relación personal, aunque supongo que la mayoría también están asociados a los usos culturales y «modas» de la época. Podría decirse que tengo un interés, en este momento, por un uso del color que se asocie al mundo digital y científico.

 

 

 

Julio Sarramián, Glitchland 10, 2021. Óleo sobre lienzo. 65 x 50 cm. Cortesía del artista

 

 

 

P. ¿Crees que fijarse en el paisaje en la época actual aún continúa siendo una acción romántica?

R. Desde luego. Somos sociedades con un sistema de creencias en continuas transformaciones. Determinados movimientos artísticos y culturales históricos nunca desaparecen, sino que son reabsorbidos y reformulados para tener encaje en determinados contextos actuales. No se puede entender ni catalogar el romanticismo de hoy en día con el del siglo XVIII, pero podemos encontrar elementos comunes a éste en el siglo XXI.

 

 

 

Julio Sarramián, Dimensión fractal 12, 2019. Pintura sintética y óleo sobre lino. 180 x 180 cm. Cortesía del artista

 

 

 

P. ¿Se puede hablar de tu trabajo en términos poéticos?

R. Creo que todo trabajo artístico tiene elementos poéticos (incluso políticos o ideológicos), y sobretodo, metafóricos y simbólicos.

 

 

 

Julio Sarramián, Dimensión fractal 16, 2020. Pintura sintética y óleo sobre lino. 150 x 150 cm. Cortesía del artista

 

 

 

P. ¿Qué figuras de la Historia del Arte han sido claves para el desarrollo de tus obras?

R. Multitud de artistas de distintas épocas, desde Goya, Velázquez, Friedrich, Rothko, pero fundamentalmente artistas coetáneos como Anselm Kiefer, Axel Hütte, Andy Goldsworthy, Olafur Eliasson… Aunque, dicho esto, encuentro las vías de desarrollo de los proyectos en ámbitos que aparentemente están más o menos alejados del arte; como la filosofía o la ciencia.

 

 

 

Julio Sarramián, Tékne Y32, 2015. Impresión digital. 50 x 60 cm. Cortesía del artista

 

 

 

P. ¿Con qué artista te gustaría que dialogasen tus trabajos en una misma exposición?

R. Con compañeros y amigos que admiro como Santiago Giralda, Elena Lavellés, Santiago Talavera, Javier Palacios, Irene de Andrés, Philipp Fröhlich, Alejandra Freymann, Lois Patiño, y Belén Rodríguez, por ejemplo. Creo que tratamos elementos comunes conceptuales y estéticos en torno a la naturaleza. Pero también me interesan artistas como Jose Dávila, Almudena Lobera, Inma Femenía, Irma Álvarez-Laviada, Santiago Ydáñez, Keke Vilabelda y mi queridísimo hermano Arturo Sarramián, por decir algunos de una gran lista.

 

 

 

Julio Sarramián, Tékne Y26, 2015. Impresión digital. 50 x 60 cm. Cortesía del artista

 

 

 

P. ¿Cómo ves el panorama del coleccionismo tras la pandemia?

R. Pues más o menos como siempre. Hablar de coleccionismo en España es algo, digamos, complicado. Nunca hemos gozado de un círculo artístico y cultural donde el coleccionista tenga un papel importante, por lo menos no en el sentido de otros países, donde esa figura ha tenido un reconocimiento más relevante. Este hecho también lo podemos exportar a los artistas. Es necesario un mayor apoyo al arte contemporáneo, una mayor educación artística en la enseñanza obligatoria, generar nuevas políticas culturales y valorar más la figura del artista. En muchos casos la sociedad tiene una imagen del mundo del arte y de los artistas que está marcada por prejuicios y puntos de vista que no tienen nada que ver con la realidad; suele haber un desconocimiento absoluto. Y todo esto, también, tiene que ver con la calidad y cantidad de coleccionismo en un país.

 

 

 

Julio Sarramián, Dimensión fractal, 2021. Vista de la instalación en ArteSantander. Galería Herrero de Tejada. Cortesía del artista y galería Herrero de Tejada

 

 

 

P. ¿Cuál crees que es la mejor estrategia para combatir el machismo en el ámbito artístico?

R. Pues es difícil de contestar, pero aquella estrategia que se base en la educación y en políticas con valores feministas y de igualdad. El sector del arte contemporáneo está repleto de modelos anticuados que requieren cambios radicales. Solo hay que revisar los estudios de estos últimos años para evidenciar una desigualdad de género alarmante. Aunque también creo que la llave de todo esto la tienen las galerías, museos, instituciones o ferias de arte, pues son estos espacios y las decisiones de los que las dirigen, los que visibilizan nuestro trabajo.

 

 

 

Julio Sarramián, Topografía del cambio TC2, 2021. Impresión digital. 40 x 60 cm. Cortesía del artista

 

 

 

P. ¿En qué estás trabajando ahora?

R. Ahora en octubre inauguro Glitchland, una exposición individual en la Galería Herrero de Tejada, y en el CA2M, la exposición colectiva Dialecto CA2M, comisariada por Manuel Segade y Tania Pardo. También tengo prevista una residencia artística para el próximo año en Nautilus Lanzarote.

 

Glichland podrá verse del 16 de octubre al 20 de noviembre de 2021 en la galería Herrero de Tejada de Madrid.

Puedes ver más obras del artista en su página web y en su perfil de Instagram.

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Crítica de arte contemporáneo y escritora. Es autora de las novelas 'Crítica del vicio' (2016) y 'Coito Ergo Sum' (2019), ambas publicadas por La Marca Negra Ediciones.