Una libertad luminosa y el LSD

Begoña R. Orbezua Por Begoña R. Orbezua
8 Min lectura
En su nuevo libro, ‘Una libertad luminosa’, T. C. Boyle explora la introducción de la sustancia en los Estados Unidos

Publicaba Impedimenta el pasado septiembre la novela, de 2019, Outside Looking In de T. C. Boyle. Dado que la expresión inglesa es difícil de traducir al español, con muy buen criterio, Jon Bilbao la ha titulado Una libertad luminosa. El segundo título que Boyle tenía pensado para la novela era The light y la versión alemana se llama así, Das licht, por lo que la elección de Bilbao resulta todo un acierto.

Es Thomas Coraghessan Boyle (Peekskill, Nueva York, 1948) un auténtico referente de la literatura norteamericana. Un tipo peculiar, que con diecisiete años cambió su segundo nombre de John a Coraghessan, en honor a un antepasado materno. Algo que ya da temprana cuenta de su singularidad.

 

 

T. C. Boyle se licenció en Inglés e Historia por la Universidad de Nueva York en Postdam, en 1968. Posteriormente se especializó en Literatura del siglo XIX.

 

 

Nacido y criado en Peekskill, en el estado de Nueva York, se licenció en Inglés e Historia por la Universidad de Nueva York en Postdam, en 1968. Posteriormente se especializó en Literatura del siglo XIX en el Taller de Escritores de la Universidad de Iowa, donde terminó su primer libro de relatos, en 1979.

Actualmente es profesor de literatura en la Universidad del Sur de California, donde reside con su mujer y sus hijos. Su casa fue uno de los más de mil edificios arrasados por el incendio de 2017, en los condados de Santa Bárbara y de Ventura. T. C. Boyle escribiría ampliamente sobre esta tragedia.

 

 

Paul William Gleason, en su obra Understanding T. C. Boyle, dice de sus historias que toman lo mejor del minimalismo de Carver.

 

 

Boyle afirma ser un gran admirador de Gabriel García Márquez, Flannery O’Connor Robert Coover. Reparte sus energías y creatividad entre el relato y la novela, habitualmente larga esta última, sobrepasando las cuatrocientas páginas. Paul William Gleason, en su obra Understanding T. C. Boyle, dice de sus historias que toman lo mejor del minimalismo de Carver.

La extravagancia postmoderna de Barth, el realismo mágico de García Márquez, la comedia negra y seriedad moral de O’Connor y las tramas amenas y extrañas de Dickens.

Desde mediados de la década de los setenta, Boyle se dedica a mezclar todos estos ingredientes en su literatura. Gran parte de su escritura explora los apetitos, alegrías y adicciones de la generación del baby boom, con mucha sátira y grandes dosis de humor. A esto le añade los temas de la crueldad y la imprevisibilidad de la naturaleza y el coste ecológico de la civilización.

 

 

El autor ha publicado una serie de novelas y diversas colecciones de relato, entre las cuales muchas han resultado premiadas

 

 

En este tiempo, Boyle ha publicado dieciséis novelas y ocho colecciones de cuentos (más de cien cuentos en total). Su trayectoria habla por sí sola. En 1988 ganó el PEN/Faulkner Award por su tercera novela, El fin del mundo, en la que rememora trescientos años de la historia del estado de Nueva York. En 1999 recibió el premio Pen/Malamud por su volumen de relatos T. C. Boyle Stories.

En 1993, El balneario de Battle Creek fue llevada a la gran pantalla, con gran éxito. The Tortilla Curtain logró el Prix Médicis Étranger a la mejor novela publicada en Francia en 1997. Y podríamos destacar alguno más de sus títulos como Música acuática (1981), que narra las aventuras del explorador escocés Mungo Park, descubridor del curso del río Níger.

De 2009, Las mujeres (2009), cuenta la vida del arquitecto Frank Lloyd Wright a través de cuatro de las mujeres que pasaron por su vida. El pequeño salvaje (2010), es una nouvelle que recupera la historia del niño salvaje de Aveyron.

 

 

Boyle es sin duda un clásico vivo de la literatura de su país.

 

 

Perteneciente a la Generación de escritores angloamericanos nacidos durante o en los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial, Boyle es sin duda un clásico vivo de la literatura de su país.

En Una libertad luminosa nos lo vuelve a demostrar. Esta vez, nos lleva a los inicios de la era lisérgica, la era de Tim Leary, la Liga para el Descubrimiento Espiritual, es decir, la introducción del LSD en Estados Unidos y su primera influencia en la cultura americana.

Comienza el relato en Suiza, en el laboratorio de Basilea donde, en 1943, el doctor Albert Hofmann descubrió, de forma accidental, que su compuesto le permitía atisbar el mundo abstracto, el mundo espiritual. Veinte años después, en Harvard, Timothy Leary, renombrado psicólogo, escritor, investigador y defensor de las drogas psicodélicas, funda la primera comunidad de psiconautas dispuestos a llegar al fondo de la experiencia.

 

 

El autor nos lleva a los inicios de la era lisérgica, la era de Tim Leary y la introducción del LSD los Estados Unidos

 

 

 

Los psiconautas comienzan un doble viaje que los llevará a Millbrook pasando por México. Es verídico que, en septiembre de 1966, Leary fundó La Liga para el Descubrimiento Espiritual, una religión que declaraba el LSD como su santo sacramento. El 6 de octubre de 1966, la LSD fue declarada ilegal y todos los programas científicos de investigación detenidos.

En Una libertad luminosa, Boyle juega con el carácter histórico de los experimentos de Leary, pero no es su figura lo que le importa, como no lo es tampoco la de Hofmann en la primera parte.

 

 

Una gran familia de amor libre, viajes de LSD y una vida comunal en una mansión, donde el sueño llega a su final

 

 

Introduce el punto de vista de Fitzhugh Loney. Una estudiante de posgrado de Psicología que participa en las fiestas iniciáticas de Leary, junto a su esposa, en su círculo íntimo. Fitz y Joanie, cuya perspectiva también conocemos en una parte del relato, forman parte de esa gran familia de amor libre, viajes de LSD y vida comunal en una increíble mansión de estilo alemán en Millbrook. Donde el sueño lisérgico llega a su fin.

En esta novela luminosa, Boyle nos lleva a aquella convulsa época y nos permite disfrutar del subidón de sentirnos, como sus personajes, exploradores rumbo a lugares inexplorados. Lugares donde nadie estuvo antes, salvo los griegos en Eleusis. El subidón de participar de la experiencia religiosa, de la conciencia colectiva. Eso sí, sin el bajón posterior. Ya sólo por eso, el viaje vale la pena.

 

T. C. Boyle, Una libertad luminosa, 2021. Impedimenta. 424 páginas. 22,75 €

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Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto y licenciada en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad de Granada. Es profesora de Literatura, dinamiza clubes de lectura y talleres de escritura.