‘Monstres’: Joan Fontcuberta repiensa la anomalía desde lo fotográfico

Tatylla Por Tatylla
11 Min lectura
Del fracaso de la fotografía como objeto para conservar la memoria hasta la generación de imágenes por algoritmos. En su nueva exposición en Barcelona, Joan Fontcuberta nos lleva a reflexionar sobre el pasado y el futuro de las instantáneas

Desde fósiles de sirenas hasta monos y paquidermos voladores, el barcelonés Joan Fontcuberta (1955) hace lo imposible para despertar la conciencia crítica de sus espectadores. No es por casualidad que lo definieron ya alguna vez como «un fotoperiodista que finge milagros».

Ahora bien, en su más reciente exposición en Barcelona, Monstres, en el Museo Cam Framis, el autor y artista trata, sobre todo, de revelar los mecanismos del engaño.

De hecho, poner en duda la presunta verdad de las imágenes fotográficas constituye el corpus de su trabajo. Aunque esta vez, él va más allá. En Monstres, Fontcuberta expone la faceta amnésica de la fotografía como creación plástica, a la vez que predice futuros posibles, con imágenes generadas por algoritmos.

 

 

 

Joan Fontcuberta y Pilar Rosado, Beautiful Agony (2021). Foto: Tátylla Mendes.

 

 

 

Monstruosidades

 

La palabra monstruo suele hacernos pensar en fantasmas, en bestias mitológicas o imaginarias, en lo feo, lo deformado y enfermizo. Sin embargo, al título de la nueva muestra de Fontcuberta hay que entenderlo en sus varios significados.

Primero porque Monstres (en catalán, o «Monstruos», en español) viene del latín monstrum, palabra de la cual derivó también ‘monstrare’ –que dio origen a muestra–. «¿Puede plantearse monstrar la muestra?» es una de las preguntas que se hace ya en el texto introductorio de la exposición.

Además, son seis los proyectos que la integran. Cada uno está compuesto por una o más piezas. Y cada uno trata de distintos tipos de monstruosidades, desde anomalías políticas como la corrupción hasta aberraciones producidas por la tecnología.

 

 

 

Joan Fontcuberta, Trauma I, 2019-2021. Detalle. Foto: Tátylla Mendes

 

 

 

De Hitler a Trump

 

Otra lectura que se puede hacer de los monstruos de Fontcuberta está relacionada con la visión del propio artista respecto a las autoridades. Habiendo vivido veinte años bajo el régimen franquista, el autor se considera un escéptico, lo que se refleja, por supuesto, en sus obras. Así, al entrar en el Museo Can Framis, el visitante empieza por encontrarse con referencias críticas a Hitler y al exmonarca Juan Carlos I.

Inspirado por Ray Bradbury, el proyecto Fahrenheit 451 (2019-2021) alude a la quema de libros emprendida por los nazis. Mientras tanto, Botsuana Safari (2015) –un mosaico de mármol en que aparecen el rey emérito y el Pequeño Nicolás– es una alegoría a la corrupción.

Más adelante, entre las fotografías deterioradas de Trauma I (2019-2021), recuperadas por Fontcuberta de los purgatorios de los archivos públicos, está el dictador fascista Francisco Franco. En este caso, «¿el aspecto amnésico de la imagen podría ser considerado un acto de justicia poética?», se pregunta el texto al lado de la obra.

Asimismo la serie Beautiful Agony (2020-2021) también incluye una crítica a los políticos involucrados en escándalos sexuales, episodios de acoso y relaciones ilícitas. Donald Trump, Silvio Berlusconi, Dominique Strauss-Kahn y el exmonarca Juan Carlos son los protagonistas de la serie.

 

 

 

Joan Fontcuberta, Botsuana Safari, 2015. Mosaico de mármol de Carrara. Detalle. Foto: Tátylla Mendes

 

 

 

Imágenes mutantes y efímeras

 

«Daguerre lo que nos proponía era una estrategia, un truco, para vencer el tiempo, ganar al tiempo. Nosotros, como seres vivos, teníamos una finitud programada. Pero se nos prometía la inmortalidad a través de esa supervivencia simbólica de la imagen», comentó Joan Fontcuberta en una mesa redonda sobre la exposición.

Al revés de eso, en proyectos como Trauma I (2019-2021) y Trauma II (2017-2020), el artista pone en evidencia el carácter efímero de las imágenes fotográficas. Son fotografías fantasmales, oxidadas, corroídas, que perdieron su poder de conservar la memoria.

Pero no solo el tiempo es capaz de transformarlas. De facto, la naturaleza mutante de las fotografías es otro hilo conceptual que hilvana los proyectos de la muestra.

En Botsuana Safari, por ejemplo, los pixeles fueron sustituidos por teselas. En contraposición a la evanescencia, Fontcuberta crea una imagen sólida y durable. Mientras tanto, la gravedad del material contrasta con el tono burlesco adquirido por la estampa tras la añadidura del Pequeño Nicolás a la foto.

 

 

La naturaleza mutante de las fotografías es otro hilo conceptual que hilvana los proyectos de la muestra.

 

 

A continuación, en Gastropoda (2012-2015) los agentes de transformación de las imágenes son los caracoles que vivían en el buzón de Fontcuberta.

Con un toque de humor, el texto que acompaña el proyecto aclara: «Como sabe todo el mundo, y es profecía, a los caracoles les gusta comer fotografías y reproducciones artísticas impresas en invitaciones de museos y galerías. Los más sibaritas, por ejemplo, se deleitan sobre todo con el expresionismo abstracto».

Así, tratando sobre la reproducción, la digestión y la metamorfosis de las imágenes, el proyecto plantea la transformación como parte esencial de la vida.

 

 

 

Joan Fontcuberta, Trauma I, 2019-2021. Foto: Tátylla Mendes

 

 

 

Transformación digital

 

Recientemente, el Google Arts & Culture, junto al Museo Belvedere de Austria, lograron reconstruir los colores de algunas pinturas de Gustav Klimt incendiadas por los nazis. El suceso fue resultado de un largo proceso de investigación y machine learning.

«Ahora la pregunta podría ser ¿son los algoritmos capaces de generar una imagen desde cero? Y la respuesta está en la exposición Monstres», dijo Pilar Rosado durante la mesa redonda en el Can Framis, el pasado 17 de noviembre. La artista, docente e investigadora es autora, junto a Joan Fontcuberta, de uno de los proyectos más innovadores de la muestra: Prosopagnosia (2021).

 

 

‘Prosopagnosia’ fue inspirado en la patología, cuyo estudio ha contribuido para el desarrollo de los programas de reconocimiento facial.

 

 

El trabajo fue inspirado en la patología de mismo nombre, cuyo estudio ha contribuido para el desarrollo de los programas de reconocimiento facial. Son tres los resultados reunidos en la muestra: Frenografías, Beautiful Agony y un leporello de personalidades públicas inventadas.

En Frenografías: Atlas visual de la locura, la red generativa antagónica (GAN) fue alimentada con imágenes de pacientes psiquiátricos producidas por el Dr. Joan Obiols. Los tres mosaicos fotográficos a la izquierda del espacio exponen el proceso de aprendizaje de la máquina. Algunos rostros llegan a recordar los trazos de Pablo Picasso, Edvard Munch, Carlos Saura, entre otros.

Sin embargo, hace falta mirar más allá de la valoración estética y del experimento tecnológico. Como dice el texto que acompaña el proyecto, se trata, sobre todo, de «cuestionar los patrones identitarios de la normalidad».

En Beautiful Agony, a su vez, las selfis de personas reales teniendo un orgasmo (colgadas por ellas mismas en Internet) son la base de creación. Los mosaicos de personas inventadas en momento de éxtasis solo no son más llamativos que los videos hipertrucados de Trump y otros políticos.

 

 

 

Joan Fontcuberta y Pilar Rosado, Beautiful Agony, 2021. Detalle de una de las imágenes que componen la serie, la cual forma parte del proyecto Prosopagnosia, 2021. Foto: Tátylla Mendes

 

 

 

Pensar la fotografía

 

«Mi trabajo –no quisiera ser pretencioso– es pedagógico.

Es una pedagogía de la duda», Joan Fontcuberta

 

 

La exposición Monstres es la primera gran muestra del trabajo de Joan Fontcuberta que puede verse en Barcelona desde 2008. Puede visitarse hasta el 23 de enero en Museo Can Framis (Roc Boronat 116-126) de la Fundación Vila Casas. Pero, ¡ojo! Como ya lo había dicho el periodista Stuart Jeffries cuando entrevistó al artista (NYTimes, 2014), la visita «requiere el gratificante gasto de mucha energía crítica».

Es posible decir, incluso, que la belleza de Monstres no está en su apariencia, sino más bien en las ideas que alberga y, sobre todo, en las cuestiones que plantea. De hecho, la muestra además de fotográfica, es también conceptual. Una invitación a repensar la fotografía.

Durante la mesa redonda de presentación de la muestra, Fontcuberta hizo hincapié en la importancia de esa reflexión, ya que, según él: «la fotografía ha devenido en un lenguaje universal. Muchas de las actividades que hoy hacemos serían impensables sin las imágenes. La fotografía configura nuestras redes, configura nuestra realidad, configura nuestra vida».

Fontcuberta también es el autor de Ça-a-été? Contra Barthes, que está en La Virreina Centre de la Imatge hasta el 16 de enero. Además, recientemente, se inauguró Evidència, que se podrá visitar hasta el 31 de marzo de 2022 en la Universidad Pompeu Fabra.

 

‘Monstres’ podrá visitarse hasta el 23 de enero de 2022, en el Museo Can Framis de Barcelona.

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