Elizabeth Casillas, Higinia Garay: «‘La palabra que empieza por A’ en formato gráfico nos permite llegar a más gente»

Bego R. Orbezua Por Bego R. Orbezua
13 Min lectura
Hablamos con las autoras de ‘La palabra que empieza por A’, un cómic comprometido, que trata al detalle la cuestión del aborto en el mundo

‘La palabra que empieza por A’ es un cómic-ensayo recientemente publicado por Astiberri. En él, sus autoras abordan la historia social del aborto. Elizabeth Casillas (guionista) e Higinia Garay (ilustradora) tienen una clara intención: acabar con el tabú existente alrededor de esta práctica.

Elizabeth Casillas (1986), licenciada en Periodismo, es la fundadora la revista ‘Cactus’. En la revista se encargó de la edición y redacción de contenido relacionado con literatura, arte, cómics y feminismos. Colabora hablando y escribiendo sobre cómics en diferentes medios y coordina clubes de lectura especializados en novela gráfica.

Higinia Garay (1978) es licenciada en Bellas Artes y posgraduada en Diseño de Publicaciones en el Instituto Europeo de Diseño de Madrid. Desde 2002 trabaja como ilustradora y diseñadora gráfica. Compagina estas actividades con la enseñanza en másteres y talleres. Se especializó en temáticas relacionadas con la cultura, la desigualdad de género y los derechos humanos. Entre sus últimos trabajos, destacan proyectos realizados para el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y BBK Live.

No es la primera vez que estas dos bilbaínas trabajan juntas. Son coautoras de la novela gráfica ‘Todas nosotras’ (Astiberri, 2020). En ella retrataron la cruda realidad del aborto en El Salvador, donde se aplica una de las regulaciones más restrictivas del planeta.

En ‘La palabra que empieza por A’ retoman el tema y hacen un recorrido histórico, jurídico y social de la interrupción voluntaria del embarazo en España, Europa y otros lugares del mundo. Con mucho humor e ironía, pero absoluto rigor periodístico, Casillas y Garay aportan muchísimos datos sobre el aborto. Datos contrastados y cuyas fuentes citan. Hablan de situaciones reales de mujeres de todo el mundo y rememoran momentos históricos que marcaron un antes y un después en su regulación. Además, nos dan a conocer proyectos de mujeres que luchan por conseguir que sea legal y gratuito.

 

 

 

Página de ‘La palabra que empieza por A’. Astiberri

 

 

 

P. En Todas nosotras ya tocabais el tema del aborto en El Salvador. Ahora ampliáis a todo el mundo. ¿De dónde surge el interés por este tema y cómo se relacionan los dos proyectos?

Higinia Garay: Todo empezó con la campaña Somos todas nosotras de la ONGD Mundubat, que ilustré en 2015, sobre el aborto en América Latina. De ahí surgió una segunda campaña de la que nació el documental Las mujeres decididas. Para una tercera parte se contempló la posibilidad de la creación de una novela gráfica, un documental y una pieza de danza. Ahí Elizabeth se sumó al proyecto, surgieron Todas nosotras y el documental La historia de todas nosotras. Recopilando información para esta primera novela, Elizabeth detectó que aún hoy en día era muy difícil acceder a ella por el ocultismo que sigue rodeando al aborto. Me planteó hacer La palabra que empieza por A.

 

 

 

«Preparando Todas nosotras me di cuenta de que la información que había sobre el aborto no era muy accesible. Existía, pero no siempre estaba clara o provenía de fuentes especializadas» (Elizabeth Casillas)

 

 

 

P. En este caso no trabajáis con testimonios reales, sino que habéis hecho un ensayo ilustrado. Un cómic con mucha información, muchos datos contrastados (citando fuentes) y un apéndice final muy interesante. ¿Cómo ha sido el proceso de documentación?

Elizabeth Casillas: Parte de la motivación de escribir este libro fue, precisamente, que la labor de documentación era muy complicada. Preparando Todas nosotras me di cuenta de que la información que había sobre el aborto no era muy accesible. Existía, pero no siempre estaba clara o provenía de fuentes especializadas que no la hacían muy accesible, como en los casos de informes o guías médicas. Así que aprovechando todo lo que había ido recopilando le planteé a Higinia la idea de hacer La palabra que empieza por A en formato de ensayo gráfico. Éste nos permitía hacer llegar la información a la mayor cantidad de personas posibles de una manera mucho más cercana.

 

 

 

Página del cómic. Astiberri

 

 

 

P. Higinia ilustra lo que Elizabeth guioniza. ¿Cuál es vuestra dinámica de trabajo?

Higinia: Ambas nos hemos estrenado juntas en el mundo de la novela gráfica como autoras. Han sido dos novelas casi seguidas, una pandemia y una maternidad por en medio, y mucho trabajo. Al final hemos ido encontrando y adecuándonos a los ritmos de la otra, aunque es difícil compatibilizar nuestras demás tareas con la creación de la novela. Por eso nos ha llevado casi tres años acabarla, ha sido un parto largo.

Elizabeth: Al final, que ambas nos adentrásemos en el cómic juntas, nos ha dado una visión única que quizás en otros tándems de guionista y dibujante no funcione. Pero nosotras ya nos hemos cogido el pulso. La situación social y el tema, además, ha propiciado una complicidad. Creo que se puede ver a lo largo de las páginas, por ejemplo, en nuestro tono de humor e ironía.

 

 

 

«El rosa es un color asignado históricamente en Occidente a las mujeres. A mí me gusta darle la vuelta y utilizarlo de otra manera totalmente diferente» (Higinia Garay)

 

 

 

P. Higinia, el uso del color es llamativo en este cómic y en tu obra en general, así como la forma de tus mujeres. Tienes un dibujo absolutamente reconocible. Háblanos un poco de ello.

Higinia: Sí, el color es muy importante en mi trabajo. Es como un personaje más de mi universo. Me sirve tanto para crear un vínculo emocional como para enfatizar los conceptos. En esta novela lo utilizo como un subrayador para indicarnos que hay algo que no va bien.

El rosa además es un color asignado históricamente en Occidente a las mujeres. A mí me gusta darle la vuelta y utilizarlo de otra manera totalmente diferente, aprovechando esa carga simbólica, supuestamente femenina y hortera. El rosa también puede tener mucha fuerza. Igual que nosotras, es mejor que no nos subestimen. Sería como decir: «¿Queríais que nuestro mundo estuviera pintado en rosa? ¡Pues aquí lo tenéis!».

 

 

 

Elizabeth Casillas, Higinia Garay - La palabra que empieza por A - Astiberri
Página del cómic. Astiberri

 

 

 

P. Elizabeth, ¿qué ha supuesto para ti hacer este guión? ¿Qué ha sido lo más complicado?

Elizabeth: La mayor dificultad, en realidad, fue saber cuándo parar de documentarme. Sobre todo, en lo que tiene que ver con la historia actual, puesto que es un tema en el que constantemente hay novedades. Sin ir más lejos, esta misma semana, Oklahoma ha aprobado el veto casi total contra el aborto, una noticia pésima. No sólo complica la vida de las personas que quieren interrumpir su embarazo en ese estado. También la de todas las texanas que se desplazaban allí debido a lo difícil que es el acceso al aborto en Texas. Y, sí, hubiese sido un dato a incluir en el cómic.

 

 

 

«Me hizo especial ilusión encontrarme con los documentos históricos. Como el formulario de autoinculpación por haber abortado usado en la campaña para el sobreseimiento del juicio a Las 11 de Basauri» (Elizabeth Casillas)

 

 

 

P. ¿Algún dato que hayáis descubierto que os haya impactado especialmente?

Higinia: Que en España hay provincias donde nunca se ha practicado un aborto, para luego tener que aguantar el clásico «pero si aquí ya es legal, está bien». Obviamente los abortos se practican en las provincias contiguas.

Elizabeth: Más que datos, en mi caso, me hizo especial ilusión encontrarme con los documentos históricos. Como el formulario de autoinculpación por haber abortado usado en la campaña para el sobreseimiento del juicio a Las 11 de Basauri. Lo hemos incluido junto a las notas del libro.

 

 

 

Elizabeth Casillas, Higinia Garay - La palabra que empieza por A - Astiberri
Página del cómic. Astiberri

 

 

 

P. ¿Habrá documental, como en el caso de La historia de todas nosotras, de Itxaso Díaz?

Higinia: En este caso, este proyecto se ha desvinculado de la ONGD Mundubat. Aunque fueran el germen, este proyecto es personal de Elizabeth y mío.

 

 

 

«Estaría bien poder llegar a otros círculos también, a pesar de la polémica que puede generar, el debate puede resultar interesante» (Higinia Garay)

 

 

 

P. ¿Cómo está yendo la recepción del cómic?

Higinia: De momento la recepción está siendo buena. Aunque supongo que es una sensación apoyada por los círculos en los que nos movemos, que no suelen ser antiabortistas. Estaría bien poder llegar a otros círculos también, a pesar de la polémica que puede generar, el debate puede resultar interesante. Y, al final, ésa era la idea cuando decidimos sacar la novela, dar un poco de luz a este tema.

 

 

 

Página del cómic. Astiberri

 

 

 

P. ¿Proyectos futuros juntas?

Higinia: Algo está empezando a rumiar Eli…

Elizabeth: (Risas) Se puede decir que hay algo que me hizo hervir la sangre y ya ha empezado a brotar, ahora estoy en plena fase de documentación.

 

 

 

Elizabeth Casillas, Higinia Garay - La palabra que empieza por A - Astiberri
Cubierta de ‘La palabra que empieza por A’. Astiberri

 

 

 

P. ¿E individuales?

Higinia: En estos momentos estoy con una residencia cruzada de Azkuna Zentroa junto a La Maison de la literatura de Quebec y La cité de la Bande Dessinée de Angoulême. Es un proyecto compartido con otros dos artistas, Jimmy Beaulieu y Marine des Mazery y la idea es hacer una publicación conjunta. Es la primera vez que escribo algo para mí, así que estoy un poco asustadilla, ¡pero seguro que algo sale!

Elizabeth: Además de estas cosas que me enervan, y que Higinia lo calma en viñetas, ando con un par de proyectos más en la cabeza. Pero aún están en una fase muy inicial. Ojalá poder contar cosas pronto, porque van por una vía del todo inesperada.

 

 

Elizabeth Casillas, Higinia Garay, La palabra que empieza por A, 2022. Astiberri. 144 páginas. 17 €

 

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